HOLA ¿COMO ESTAIS?

Hola, soy Jorge del Nozal, un amante de la poesía como vosotros y me he decidido a crear este espacio para compartir mi afición y poder llegar con mi voz y mi palabra a todo el mundo.

Os invito a que disfrutéis y compartáis conmigo este sentimiento convertido en palabra y voz.

En el blog encontraréis una recopilación de mis mejores poesías además de poder escucharlas a viva voz recitadas por mí. También me animaré a recitar a los grandes poetas que me inspiraron así como cualquier material que considere interesante.


Por último, pongo mi voz al servicio de todo aquel que quiera ver transformados sus poemas en poesía recitada.

Espero que disfrutéis y os relajéis con los contenidos y os hagan olvidar, aunque solo sea por un breve momento, los problemas de la vida cotidiana.

Gracias por visitarme y por vuestra participación.


Jorge

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jueves, 6 de junio de 2013

Los Mezquinos divinos




Oleo Jorge del Nozal

Recita Jorge del Nozal




Hasta, cuando el silencio
 rompe con ironía
 el espíritu del ruido,
me río a carcajadas
construyendo algún principio.
Formo palabras sin nombre,
que se burlan del destino.
Me invento incongruencias,
para aplacar al mezquino.
Para que no encuentre razón,
esa gente que molesta
y que se creen divinos.
Que no son, más que
 un papel de regalo,
sin regalo ni principios.
Que cuando alguien los abre,
solo encuentra desperdicios.
Que la alegría en su mundo,
no dura ni dos segundos.
Se alimentan de carroña
transformada en insultos.
la envidia es su dueña y señora,
domina su corazón,
toda su vida es un susto
que amalgama con tesón
para convertirla en gusto.
Un gusto a hiel y amargura
que alimenta sus delirios ,
 para vivir otro día
soportando su calvario
que sin querer, se convierte
en su peor adversario.

martes, 28 de mayo de 2013

UN SUEÑO DE AMOR Y CELOS



Foto Jorge del Nozal


Recita Jorge del Nozal




Anoche soñé contigo,
princesa del alma mía.
Convertiste el agua en fuego,
la tristeza en alegría.
y tus ojos fueron luz
que alumbraron mi vigilia
mientras escribía versos
que luchaban por su vida.
Corrías descalza en el monte,
saltabas sobre la hierba
y encontraste un cervatillo
herido sobre las piedras.
Lo abrazaste contra el pecho
y besaste su cojera.
La vergüenza me invadió,
sentía celos, de veras.
Soñé en el sueño, que huía
maldiciendo al cervatillo,
que robó la boca mía.
Esa boca que besaba,
sin maldad,
¡pero era mía!.
Quise despertar del sueño
para abrazarte, mi vida
y besarte con fruición
y sentir esa alegría
que este sueño me robó.
Pero mi sueño seguía ,
el cervatillo bramaba
y su dolor te angustiaba.
Le cubriste con tu ropa
y con un gesto de amor,
le llevaste a tu morada.
Le tendiste en tu lecho,
y curaste sus heridas.
Y los celos me mataban,
¡no podía soportarlo!,
tus manos le acariciaban,
tan suave, que hasta grite
para que tú lo soltaras.
Y mi grito lo escuchó,
hasta Morfeo en su cama.
Y apiadándose de mí,
guardó mi sueño en su casa,
lo encerró con cuatro llaves
y recuperó mi calma.
Ahora ya te siento en mí,
vuelve la paz a mi alma.

  Jorge.

lunes, 29 de abril de 2013

El Cristu Benditu - (Gabriel y Galán)



  Acrílico pintado por Jorge del Nozal
  




    

                                       Recita Jorge del Nozal                                        





ESTA ES UNA POESÍA PRECIOSA , QUE RECITE EN "RADIO ECONOMÍA " , HACE YA ALGUNOS AÑOS. ESCRITA POR GABRIEL Y GALAN CON EL LENGUAJE DE LA GENTE DEL PUEBLO. ESTÁ ESCRITA Y RECITADA EN EL DIALECTO EXTREMEÑO (CASTUO). HABLA DE LA FE EN "SU CRISTU" Y DE LA TERNURA Y EL CARIÑO QUE LE SUSCITA SU HIJO RECIÉN NACIDO.

EL CRISTU BENDITU

¿Ondi jueron los tiempos aquellos,
que pué que no güelvan,
cuando yo juí presona leía
que jizu comedias
y aleluyas también y cantaris
pa cantalos en una vigüela?
¿Ondi jueron aquellas cosinas
que llamaba ilusionis y eran
a'specie de airinos
que atontá me tenían la mollera?
¿Ondi jueron de aquellos sentires
las delicaezas
que me jizun lloral como un neni,
de gustu y de pena?
¿Ondi jueron aquellos pensaris
que jacían dolel la cabeza
de puro lo jondus
y enreäos que eran?
Ajuyó tuito aquello pa siempri,
y ya no me quea
más remedio que dilme jaciendu
a esta vía nueva.
¡Ya no güelvin los tiempos de altoncis,
ya no tengo ilusionis de aquellas,
ni jago aleluyas,
ni jago comedias,
ni jago cantaris
pa cantalos en una vigüela!
II
Pensando estas cosas,
que me daban ajogos de pena,
una ves andaba por los olivaris
que le ermita del Cristu roëan.
Triste y aginao,
de la ermita me jui pa la vera;
solitaria y abierta la vide
y entremi por ella.
Con el alma llenita de jielis,
con el pecho jechito una breva
y la cara jaciendo pucheros
lo mesmito que un niño de teta,
juime ampié del Cristu,
me jinqué en la tierra,
y jaciendo la crus, recé un Creo
pa que Dios quisiera
jacelme la vía
una miaja tan sólo más güena.
¡Qué güeno es el Cristu
de la ermita aquella!
Yo le ije, dispués de rezali:
-¡Santu Cristu, que yo tengo pena,
que yo vivo tristi
sin sabel de qué tengo tristeza
y me ajogo con estos ansionis
y este jormiguillo que me jormiguea!
¡Santu Cristu querío del alma!
Tú pasastis las jielis más negras
que ha podido pasal un nacío
pa que tos los malos güenos se golvieran;
pero yo sigo siendo maleto
y a Ti te lo digo lleno de velgüenza
pa que me perdonis
y me jagas entral en verea.
Tú, que estás en la Crus clavaíto
pol sel yo maleto, quítame esta pena
que aentru del pecho
me escarabajea!...
¡Jalo asina, que yo te prometo
jacelmi bien güeno pa que Tú me quieras!
III
¡Qué güeno es el Cristu
de la ermita aquella!
Pa jacel más alegri mi vía,
ni dineros me dio ni jacienda,
polque ice la genti que sabi
que la dicha no está en la riqueza.
Ni me jizu marqués, ni menistro,
ni alcaldi siquiera,
pa podel dil a misa el primero
con la ensinia los días de fiesta
y sentalmi a la vera del cura
jaciendu fachenda.
¡Pa esas cosas que son de fanfarria
no da nada el Cristu de la ermita aquella!
Pero aquel que jaciendo pucheros
se jinqui en la tierra,
y, dispués de rezali, le iga
las jielis que tenga,
que se vaiga tranquilo pa casa,
que ha de dali el Cristu lo que le convenga.
A mí me dio un hijo
que päeci de rosa y de cera,
como dos angelinos que adornan
el retablo mayol de la inglesia.
Un jabichuelino
con la cara como una azucena,
una miaja teñía de rosa
pa que entávia más guapo paeza.
A mí me entonteci
cuando alguna risina me jecha
con aquella boquina sin dientis,
rëondina y fresca,
que paeci el cuenquín de una rosa
que se jabri sola pa si se la besa.
¡Juy, qué boca tan guapa y tan rica!
¡Paeci de una tenca!
A vecis su madri
en cuerinos del to me lo quea,
se poni un pañali tendío en las sayas
y allí me lo jecha.
¡Paeci un angelino
de los de la inglesia!
Yo quería que asín, en coretis,
siempre lo tuviera;
y cuando su madri vüelvi a jatealo,
le igo con pena:
-Éjalo que bregui,
éjalo que puéa
raneal con las piernas al airi
pa que críe juerza.
¡Éjalo que se esponji un ratino,
que tiempo le quea
pa enliarsi con esos pañalis
que me lo revientan!
¡Éjamelo un rato
pa que yo lo tenga
y le jaga cosinas bonitas
pa que se me ría mientris que pernea!
¡Que goci, que goci,
to lo que asín quiera;
que pa jielis, ajogos y aginos
mucho tiempo quea!
¡Éjamelo pronto pa zarandeälo!
Éjame el mi mozu pa que yo lo mezca,
pa que yo le canti,
pa que yo lo duerma
al ton de las guapas
tonás de mi tierra,
continas y dulcis
que päecin zumbíos de abeja,
ruíos de regato,
airi de alamea,
sonsoneti del trillo en las miesis,
rezumbal de mosconis que vuelan
u cantal dormilón de chicharra
que entonteci de gusto en la siesta
¡Miále cómo bulli,
miále cómo brega,
miále cómo sabi
óndi está la teta!
Si conocis que tieni jambrina
dali una gotera
pa que prontu se jaga tallúo
y amarri los chotos a puro de juerza.
¡Miále qué prontino
jizu ya la presa!
¡Miále cómo traga; mia qué cachetinos
mientris mama en el pecho te pega!
¡Mia que arrempujonis da con la carina
pa que salga la lechi con priesa!
¡Asín jacin también los chotinos
pa que baji el galro seguío y con juerza!
Ya se va jartando. ¡Mia como se ríe,
miale cómo enrea!
Jasta el garguerino
la lechi le llega,
porque va poniendo cara de jartura
y el piquino del pecho ya eja.
Quítalo en seguía pa que no se empachi
y trai que lo tenga
¡Clavelino querío del güerto!,
ven que yo te quiera,
ven que yo te canti,
ven que yo te duerma,
al ton de las guapas
tonás de mi tierra,
pa que pueas cantalas de mozo
cuando sepas tocal la viguela.
¡Venga el mi mocino,
venga la mi prenda!
Ven que yo te besi
con delicäeza,
ondi menos te piquin las barbas
pa que no te ajuyas cuando yo te quiera,
ni te llorin los ojos, ni arruguis
esa cara más fina que sea,
ni te trinquis p'atrás enojao
si tu padri en la boca te besa...
IV
Muier, ¡mia qué lindu
cuando ya está dormío se quea!
¿Tú no sabis por qué se sonríe?
Es porque se sueña
que anda de retozus con los angelinos
en la gloria mesma...
¡Qué guapo es mi není!
¡Ya no tengo pena!
¡Qué güeno es el Cristu
de la ermita aquella!
 

lunes, 22 de abril de 2013

DESARROLLANDO UN SUEÑO




Acrílico de Jorge del Nozal


Intentando descifrar que pasaba por mi mente cuando pinte este cuadro, se me ocurrió pedir a mi amigo  Mos,  del blog  http://mosenlaorilla.blogspot.com.es/ que me escribiera en forma de verso, lo que él sentía al mirar este cuadro. Y este fue el maravilloso resultado.
¡¡Gracias Mos.!!




Yo, como siempre, he querido poner voz a las palabras



SOÑEMOS


Ven amor,

déjalo todo y ven junto a mí; soñemos,

soñemos los dos en otro mundo diferente.

Cierra los ojos y junta tu mano con la mía;

no temas:

volverá la primavera a nuestros labios,

daremos un brinco más allá de los cielos

tú y yo.

Con la calma de los años, sin metas imposibles;

como globos de niño volando a la atmósfera

bajo una bóveda celestial de colores tranquilos
.
Soñemos.

Dejaremos atrás árboles estériles, sombras,

desiertos, largos inviernos de incertidumbres,

las crueles pesadillas que forjaron otros.

Bebamos, sí,

de la alegre copa del elixir de la esperanza;

desprendámonos de ataduras y  sinsabores

y de algunas ideas demasiado geométricas.

Porque hasta las pirámides se desmoronan

con la fuerza de los vientos y la lluvia.

Apostemos,

¡por qué no!,  por un lugar distinto, hermoso.

Más allá de la utopía nos espera el arco iris,

el sitio de nuestro recreo, vida mía,

Ven conmigo, cierra los ojos, dame la mano;

volvamos a empezar.

Soñemos.


© Ceferino Otálora (Mos)
Abril 2013

domingo, 31 de marzo de 2013

RECITANDO A GARCÍA LORCA


Pastel de Jorge del Nozal


Recita Jorge del Nozal




Federico García Lorca



La sangre derramada



¡Que no quiero verla!

Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.

¡Que no quiero verla!

La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.

¡Que no quiero verla!

Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!

¡Que no quiero verla!
La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.

¡Que no quiero verla!

Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.

¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!

No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada
ni corazón tan de veras.
Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué buen serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!

Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos,
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.
¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.
¡¡Yo no quiero verla!!


domingo, 24 de marzo de 2013

EL HUÉRFANO


Oleo de Jorge del Nozal


Recita Jorge del Nozal





EL HUÉRFANO

Miraba al niño con pena,
acababa de nacer
y ya era huérfano de padre.
Un huérfano con reservas.
Su padre se fue a la guerra
a drogarse con las balas
que volando por el aire,
se chocaban con lo cráneos
de los hombres de esas tierras.
En las trincheras oculto,
recordaba a su María.
Retorciéndose de pena
y burlándose  del tiempo
vuelve a abrazar a su amada
vuelve, a acariciar su cuerpo
María esperando en casa,
recordaba su pasado.
Cuando…
 el amor y el tiempo se funden
formando un momento nuevo,
algo que solo existe
en el mundo de estos versos.
Coge a la mujer y al niño,
los envuelve en sentimientos
y volando en el presente,
los eleva hasta los cielos,
donde se encuentra su amor,
su ángel, su compañero.
Y un padre, que con sus rezos
conseguía aquel milagro
que el huérfano que nacía
sintiera aquel primer beso.
Ese beso de su padre
que añoraba sin saberlo.